La montaña de colores Vinicunca se consolida como uno de los atractivos turísticos más visitados en la región Cusco

Diego Lazo 3 min de lectura
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CUSCO, PERU — Vinicunca, mundialmente conocida por los viajeros como la montaña Arcoíris, reafirma su posición como el segundo destino natural más popular y fotografiado de los Andes peruanos. Este impresionante paisaje andino atrae diariamente a cientos de visitantes nacionales e internacionales que buscan retratar las icónicas franjas minerales que tiñen sus laderas de colores turquesa, dorado, rojizo, lavanda y ocre.

Frente al notable crecimiento de este flujo de excursionistas y con miras a la próxima temporada alta de turismo 2026, la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur) de Cusco ha puesto en marcha una campaña de promoción orientada a diversificar la oferta. La estrategia busca descentralizar el turismo de montaña impulsando también las visitas hacia los complejos naturales de Palccoyo y Pallay Punchu.

Geología milenaria y exigencia física en la alta montaña

La singular coloración que caracteriza a Vinicunca no es una de las tantas casualidades visuales de la naturaleza, sino el resultado de un complejo proceso de acumulación de capas de sedimentos marinos, lacustres y fluviales cargados de minerales que se depositaron durante millones de años. Debido al movimiento de las placas tectónicas, estas capas se elevaron hasta formar la cordillera, y la posterior erosión ambiental dejó al descubierto los vistosos matices que hoy maravillan a los amantes de la fotografía y el senderismo.

El mirador principal de la montaña se encuentra situado a una exigente altitud que supera los 5,200 metros sobre el nivel del mar. Debido a estas condiciones extremas de alta montaña, los miles de turistas que realizan la caminata de jornada completa deben adoptar estrictas medidas de precaución sanitaria, tales como un periodo previo de aclimatación en la ciudad de Cusco, hidratación constante y una preparación física adecuada para mitigar el impacto del mal de altura o soroche.

La estrategia regional para diversificar el turismo de colores

Con el objetivo de reducir la carga de visitantes sobre los senderos de Vinicunca y ofrecer alternativas de menor exigencia física, la campaña de Gercetur resalta las bondades de otras cordilleras de colores de la región. El complejo de Palccoyo, por ejemplo, destaca por sus accesos más planos y caminatas cortas, ideales para grupos familiares o personas que no desean someterse a un esfuerzo físico extremo, manteniendo las mismas vistas panorámicas de los minerales andinos.

Por su parte, la montaña de Pallay Punchu, ubicada en la provincia de Canas, se presenta como la opción perfecta para los amantes de la aventura y el turismo de exploración que buscan paisajes menos congestionados. Las autoridades locales confían en que la promoción de estos tres destinos de colores permitirá una distribución más equitativa de los ingresos económicos del turismo, beneficiando de forma directa a las comunidades comunales encargadas de la gestión de las rutas y garantizando la sostenibilidad de los ecosistemas de la alta montaña cusqueña.

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