El «Ombligo del Mundo» se tiñe de rojo: La afición española celebró el título mundial en el corazón de Cusco

Diego Lazo 2 min de lectura

CUSCO, PERÚ — Las históricas calles de piedra de la Ciudad Imperial se transformaron en el escenario de una fiesta multicultural tras la consagración de la selección española de fútbol como campeona del Mundial 2026, cuya gran final se disputó en Norteamérica. Gran cantidad de turistas procedentes de España, quienes se encontraban recorriendo el circuito sur del Perú, salieron a festejar el histórico triunfo deportivo en emblemáticos espacios públicos del centro histórico, contagiando su entusiasmo a residentes locales y visitantes de otras nacionalidades.

Ataviados con camisetas de la ‘Roja’, banderas y bufandas, los aficionados se concentraron en la Plaza Mayor de Cusco, entonando cánticos festivos que resonaron frente a la Catedral y la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Fraternidad e intercambio cultural en la Plaza Mayor

La celebración destacó por el clima de cordialidad e integración entre los hinchas europeos y la población cusqueña. Numerosos vecinos y comerciantes de la zona monumental se sumaron a la algarabía, compartiendo bailes y felicitaciones en un ambiente de fiesta pacífica que puso de manifiesto la reconocida hospitalidad de la población local.

“Queríamos celebrar este momento histórico en un lugar igualmente histórico. Cusco nos ha recibido con los brazos abiertos, y eso hace que esta celebración sea aún más especial.” — María Fernández, turista sevillana.

Por su parte, los ciudadanos cusqueños valoraron el impacto positivo de esta integración cultural, resaltando la capacidad del deporte para hermanar a personas de distintas latitudes en un mismo espacio público.

Dinamismo en el sector de servicios y turismo

El festejo de la afición española trajo consigo un impacto favorable en la economía del casco monumental. Establecimientos del rubro gastronómico, cafeterías, bares de coctelería y comercios de artesanías en el centro histórico reportaron un incremento en la fluidez de clientes durante la jornada festiva.

Propietarios de restaurantes y servicios turísticos locales coincidieron en que este tipo de manifestaciones espontáneas refuerzan la imagen internacional de Cusco como un destino acogedor, seguro y cosmopolita, capaz de albergar grandes momentos de celebración global en armonía con su riqueza patrimonial.

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