Afectaciones en las estructuras de T’aqrachullo en Cusco encienden las alarmas por comportamiento de visitantes

Diego Lazo 3 min de lectura
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CUSCO, PERU — El reciente y acelerado crecimiento turístico del complejo arqueológico de T’aqrachullo ha comenzado a generar serios desafíos para la conservación de su patrimonio milenario. El sitio, ubicado en la provincia de Espinar, experimenta un flujo constante de viajeros atraídos por la viralización de sus estructuras prehispánicas en redes sociales y reportajes de alcance internacional.

Sin embargo, esta exposición digital ha derivado en conductas de riesgo por parte de algunos turistas, quienes trepan a los muros ancestrales y acceden a zonas restringidas para conseguir fotografías. La situación ha obligado a la intervención directa del personal del complejo con el fin de frenar el desgaste de las construcciones, reabriendo el debate sobre el control y la seguridad en los destinos emergentes de la región.

Incremento de turistas pone en riesgo la arquitectura prehispánica

La notoriedad alcanzada por T’aqrachullo en pocas semanas ha superado la capacidad de control disponible en esta área de la provincia de Espinar. Atraídos por las impresionantes vistas hacia los cañones de Suyckutambo, las escalinatas y la magnitud de los muros, numerosos creadores de contenido y viajeros ingresan a sectores sensibles donde aún se desarrollan investigaciones arqueológicas, provocando un desgaste prematuro por el contacto constante y el tránsito indebido sobre piedras antiguas.

El panorama técnico y de seguridad adquiere mayor relevancia en el sector turístico regional tras el reciente deceso de un ciudadano australiano en el Camino Inca, un hecho que mantiene en evaluación los planes de contingencia en rutas de alta exposición.

Un santuario de élite bajo los ojos del mundo

El interés por este complejo de 17.4 hectáreas, ubicado en el distrito de Suyckutambo y a unos 225 kilómetros de Machu Picchu, escaló tras los resultados de las excavaciones impulsadas por el Ministerio de Cultura desde 2019. Los investigadores han registrado cerca de 600 estructuras arqueológicas en la zona, pero el verdadero hito científico ocurrió en septiembre de 2022 con el hallazgo de un depósito ceremonial.

En dicho sector, los especialistas recuperaron cerca de 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre envueltas en cuero de camélido con restos de pelo, las cuales pertenecieron a ornamentos de la élite incaica del siglo XVI. La difusión de este descubrimiento por parte de la revista National Geographic consolidó la fama del recinto, atrayendo de manera masiva a investigadores y viajeros interesados en el patrimonio andino.

La historia de «Chuño», el guardián de cuatro patas del complejo de T’aqrachullo

En medio de las labores de preservación y las jornadas de excavación, los visitantes han encontrado un elemento singular que suaviza la experiencia en la alta montaña. Se trata de «Chuño», un perro que llegó de manera espontánea al complejo arqueológico en 2022 durante las investigaciones de campo y decidió quedarse de forma permanente con el equipo técnico.

El arqueólogo Aurelio Fernández relató que el animal adoptó el sitio como su hogar definitivo e incluso permaneció en el lugar tras el intento de una persona por reclamarlo. Actualmente, «Chuño» acompaña a los grupos de visitantes en sus recorridos y se ha convertido en una figura popular dentro de las plataformas digitales, siendo fotografiado frecuentemente junto a los muros de piedra como el guía y guardián simbólico de este nuevo atractivo cusqueño.

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