
SANTUARIO HISTÓRICO DE MACHU PICCHU, CUSCO — La Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) confirmaron que las Rutas 1, 2 y 3 del Camino Inca hacia Machu Picchu reabrirán oficialmente este sábado 5 de septiembre de 2026. La disposición levanta la restricción de acceso impuesta tras las contingencias climáticas y deslizamientos de tierra registrados durante el mes de agosto.
La medida se adopta luego de que una inspección técnica multidisciplinaria verificara sobre el terreno la efectividad de las labores de mantenimiento y la estabilidad de las áreas críticas a lo largo de la ruta ancestral.
Resultados de la inspección técnica en las Rutas 1, 2 y 3
La reapertura fue autorizada tras la evaluación de campo realizada entre el 27 y el 30 de agosto por comisiones especializadas compuestas por la DDC Cusco, el Sernanp, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) y la Oficina Regional de Gestión del Riesgo de Desastres y Seguridad de Cusco.
- Evaluación de daños resueltos: La comitiva inspeccionó la limpieza de escombros, la estabilización de suelos erosionados y la reparación de pontones de madera y servicios higiénicos en los campamentos de Llulluchapampa, Ayapata, Wiñaywayna y Paqaymayu.
- Zona crítica de Huayllabamba: Se certificaron las condiciones de transitabilidad en las inmediaciones del río Huayruro, sector que sufrió graves afectaciones tras los desbordes reportados el 17 y 18 de agosto.
Mantenimiento continuo y medidas de prevención a largo plazo
Pese al reinicio de las operaciones turísticas a partir del sábado 5, las autoridades enfatizaron que las labores en la red vial no se suspenderán:
- Mantenimiento en campo: Cuadrillas compuestas por personal técnico de Cultura, especialistas del Sernanp y pobladores de la comunidad de Huayllabamba continuarán ejecutando trabajos complementarios en sectores específicos para reforzar las defensas de la vía.
- Gestión del riesgo geodinámico: Las instituciones acordaron implementar un plan integral con acciones de corto, mediano y largo plazo para monitorear la actividad de las quebradas más sensibles, garantizando un flujo seguro para turistas, guías, cocineros y porteadores que recorren el Santuario Histórico.
